Lo de menos son el director (un auteur italiano reciclado a artesano, Damiano Damiani), o los actores (ese mítico Burt Young haciendo de padre cabronazo. La hija, a la que pudimos ver enseñando las tetas en muchas comedias adolescentes de los 80 -entre ellas “El último americano virgen“- o el cura, que siguiendo la tradición de la saga, sobreactúa hasta el paroxismo), asi que vamos a centrarnos en lo que mola, la peli en si misma, una precuela que narra los hechos acontecidos en la casa y que darían pie a lo que se contaba en la primera parte: Una familia se traslada a vivir al caserón, el hijo se vuelve tarumba y se los carga a todos.
En la vida real (no olvidemos que los hechos en los que se basaba “Amityville 1” son verídicos) al chaval se le torcieron los cables porque era un jipi con un ciego perpetuo, pero dado que esa es una idea poco atractiva, en el film resulta que lo poseen espíritus malignos.
Como decía, en “Amityville 2” abundan las sobreactuaciones, todos gritan y a todos se les salen los ojos de las órbitas, pero también buenos momentos, como la posesión del chaval (que por cierto, nadie parece haberse dado cuenta pero es una fotocopia salvaje de una escena de “Posesión Infernal“, aquella en la que Bruce Campbell delira solo en la cabaña. Damiani copia hasta los movimientos de cámara de Sam Raimi y el chaval incluso lleva una camisa azul idéntica a la que lucía el prota de la maravillosa peli en cuestión), el cuartucho oscuro y húmedo del sótano, el momento que el tipo se folla a su propia hermana, o la “masacre familiar” (nos tememos que algo censurada, ya que existe una imagen de la cabeza de Burt Young explotando por efecto de un disparo y que no sale en el film).
No perdérsela!!!.



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